
(Por Cristian Paladino) – Hay proyectos que nacen desde la gestión. Otros, desde la necesidad. Y algunos, los más poderosos, nacen desde la emoción.
La red de Escuelas de Fútbol del Club Atlético San Lorenzo de Almagro pertenece a esa última categoría: la de los sueños que se animan a transformarse en realidad.
Lo que alguna vez comenzó como una idea impulsada por el goleador histórico azulgrana, Mario Rizzi, hoy se convirtió en una ¨estructura federal que expande la identidad de San Lorenzo a lo largo y ancho del país¨ y que recientemente dio un paso trascendental al proyectarse a nivel internacional, con presencia en Sudamérica.
En cada rincón donde flamea una camiseta azulgrana, donde un chico se toca el escudo sobre el pecho y sueña con llegar a Boedo, hay algo mucho más profundo que fútbol: hay pertenencia, formación, historia y futuro.
Desde Jujuy hasta Neuquén. Desde el conurbano bonaerense hasta Bogotá. Miles de chicos y chicas ya forman parte de este proyecto que no solo fortalece la captación de talentos, sino que también ¨construye identidad, potencia la marca CASLA y sigue agrandando la familia sanlorencista¨.
En diálogo exclusivo con Semillero Azulgrana, Daniel Matos —actual presidente de la Asamblea de Representantes de Socios (2023-2027), presidente de la Subcomisión de Escuelas de Fútbol y representante del club ante CONMEBOL 2026— abrió las puertas de una iniciativa que emociona, genera sentido de pertenencia y consolida un verdadero mapa azulgrana con proyección continental.
Porque cuando San Lorenzo llega a nuevos territorios, no solo lleva una camiseta: lleva su historia, sus valores y el sueño eterno de seguir creciendo.
Daniel Matos, en exclusiva con Semillero Azulgrana: “Ver a un chico a miles de kilómetros de Boedo ponerse la camiseta de San Lorenzo es un momento mágico”

Porque cuando San Lorenzo llega a nuevos territorios, no solo lleva una camiseta: lleva su historia, sus valores y el sueño eterno de seguir creciendo.
—¿En qué momento nace la idea de crear una red de Escuelas de Fútbol de San Lorenzo y qué necesidad concreta vino a cubrir dentro del club?
La idea nace de un proyecto que me acercó hace algunos años un ídolo de nuestra institución, Mario Rizzi. Es un proyecto muy ambicioso que hoy ya está en marcha en todo el país y que actualmente transita su tercera etapa: crecimiento, expansión, afianzamiento y el inicio de la trascendencia internacional hacia Sudamérica. El objetivo es generar alianzas federales estratégicas para fortalecer la presencia del club en todas las provincias y en el conurbano bonaerense, profundizar la captación de talentos y, al mismo tiempo, sumar ingresos genuinos a través del canon mensual que las escuelas abonan por convenio, fondos que ingresan directamente a Tesorería. Además, potencia la marca CASLA, genera regalías por indumentaria y suma nuevos socios, socias e hinchas en todo el país y también en el exterior.
—¿Cómo fue ese primer acercamiento con Mario Rizzi para darle forma al proyecto?
Fue impresionante. Apenas comenzó a contarme la idea, me cautivó emocionalmente. Su relato estaba cargado de sanlorencismo puro. Imaginaba miles de chicos corriendo detrás de una pelota en todo el país con la camiseta del Ciclón. Se emocionaba él y me emocionaba a mí. Confié en él desde el primer minuto.
—Pasar de una idea a una estructura concreta no es sencillo. ¿Cuál fue el principal obstáculo?
El primer gran obstáculo fue la dirigencia de aquel momento, que no logró comprender la dimensión de la oportunidad que representaba el proyecto. Después de varios intentos, entendimos que debíamos esperar un nuevo gobierno. Tras ganar las elecciones en las que encabezamos la lista de asambleístas, la situación se resolvió y desde 2023 contamos con el apoyo de la Comisión Directiva. Hoy ver escuelas en Salta, Jujuy, Mendoza, Neuquén o en zonas como Escobar, Moreno y Monte Grande con 200 o 300 chicos vestidos de San Lorenzo es algo único y profundamente emotivo. Ahí uno palpa que aquel sueño de Mario Rizzi se está haciendo realidad.
—¿Qué significa para ustedes que San Lorenzo tenga presencia formativa en distintos puntos del país?
Es fundamental. Desde la subcomisión, con Mario Rizzi al frente del área deportiva, se transmiten lineamientos claros sobre formación, recreación y competencia.También desarrollamos un programa de captación propio, ideado por él, articulado con los captadores que ya tiene el club, sin generar costos extra para la institución.
—Más allá del fútbol, qué valores buscan transmitir?
Nuestra identidad. Nuestra cultura sanlorencista. Los valores que nos legaron nuestros fundadores y que se transmitieron a lo largo de generaciones de cuervos. Cada visita que realizamos a las escuelas tiene ese objetivo: que la pasión azulgrana, el sentido de pertenencia y la identidad del club lleguen a cada chico y a cada familia.
—¿Cómo se sostiene una identidad común estando tan dispersos geográficamente?
La historia del club y sus valores se transmiten de la misma manera sin importar la ubicación geográfica. Queremos que cada escuela sea una extensión genuina de San Lorenzo.
—¿Existe una estructura real de captación hacia el fútbol juvenil?
Sí, absolutamente. El seguimiento es integral. A través del programa anual de captación se realiza un monitoreo constante de cada chico detectado. Se elaboran informes técnicos, físicos, educativos y personales para acompañar su evolución. Cuando llega el momento, y siempre en coordinación con el área de juveniles, los captadores, Mario Rizzi y la familia, se decide su incorporación al club.
—¿Qué representa para ustedes el momento en que un chico se pone por primera vez la camiseta azulgrana?
Es mágico. A veces no tomás dimensión del alcance del proyecto hasta que ves a un chico, a miles de kilómetros de Boedo, tocarse el pecho y sentirse jugador de San Lorenzo. Cuando le decís que desde ese momento tiene el respaldo de más de cinco millones de hinchas, sucede algo indescriptible. Nos brillan los ojos a todos. Las familias se emocionan, te abrazan, agradecen. Es un momento cumbre.
—¿Qué historias los marcaron especialmente?
Hay muchísimas. Desde el chico que se pone la camiseta por primera vez y te dice que es “la camiseta del Papa Francisco”, hasta familias enteras que son cuervas y se emocionan viendo a sus hijos jugar con nuestros colores. También es muy fuerte ver a directores de escuelas, fanáticos del Ciclón, que encontraron en este proyecto la posibilidad de ayudar al club desde sus lugares de residencia.
—La llegada a Colombia marca un salto enorme. ¿Cómo se dio?
Esta tercera etapa nos planteó el desafío de afianzar las 40 escuelas del país y comenzar la expansión internacional. Mi designación como representante ante CONMEBOL también ayudó a generar un plan de trabajo aprovechando la participación internacional del primer equipo. Así se firmó la primera Escuela de Fútbol CASLA en Bogotá, Colombia.

EN COLOMBIA, SAN LORENZO ABRIÓ SU PRIMERA ESCUELA INTERNACIONAL
—¿Qué impacto genera ver el escudo cruzando fronteras?
Orgullo absoluto. La presentación en Bogotá fue una verdadera explosión. En el primer mes se alcanzó el cupo previsto. Ver el escudo del CASLA miles de kilómetros más allá de la frontera todos los días es indescriptible.
—¿Qué potencial futbolístico ven en esta red?
Ya está dando frutos. Hoy tenemos talentos que llegaron desde Neuquén, Jujuy y también desde Tigre. La captación es una parte muy importante porque nos permite tener exclusividad absoluta sobre el desarrollo futbolístico de esos chicos.La escuela es de San Lorenzo y los chicos también.
—¿Cómo imaginan este proyecto en cinco o diez años?
Tiene que quedar consolidado al final de esta gestión, en diciembre de 2027, tanto a nivel nacional como sudamericano. La idea es que sea una verdadera política de Estado institucional, que continúe más allá de los nombres. Me imagino recorriendo una ruta del país, viendo un cartel de Escuela de Fútbol CASLA y miles de chicos con nuestros colores jugando al fútbol. Ese será, definitivamente, el sueño de Mario Rizzi hecho realidad.
—¿Qué mensaje le das hoy al hincha que sueña con un club cada vez más grande?
San Lorenzo atraviesa un momento complejo en lo institucional, económico y deportivo. Pero también veo muchísima gente comprometida, trabajando silenciosamente por el club. San Lorenzo es gigante. Tiene una gente maravillosa. Estoy convencido de que con unidad y compromiso vamos a salir adelante.



