
(Por Cristian Paladino) – La División Reserva de San Lorenzo tuvo este jueves, en Junín y frente a Sarmiento, una cara nueva surgida del fútbol juvenil azulgrana. Se trata de Tiago Rivao, volante ofensivo de la Cuarta División (categoría 2006), quien sumó sus primeros minutos en un encuentro especial, no solo por el debut, sino también por el camino recorrido para llegar hasta aquí.

Nacido el 5 de marzo de 2006 en el barrio de La Boca, Rivao arribó a San Lorenzo en 2018, procedente de Barracas Central, comenzando desde entonces un recorrido de formación dentro del club que hoy encuentra un nuevo capítulo con su estreno en Reserva.
En cuanto a sus características futbolísticas, Tiago se desempeñó durante gran parte de su etapa formativa como volante central, aunque con el correr de los años distintos cuerpos técnicos comenzaron a utilizarlo en posiciones más ofensivas, ya sea como extremo por izquierda o derecha. Su potencia física, capacidad para ir al frente y personalidad para asumir el uno contra uno lo transformaron en una alternativa con desequilibrio en los últimos metros.
Sin embargo, el recorrido del juvenil no estuvo exento de obstáculos. El 30 de noviembre de 2024, durante un partido frente a Belgrano de Córdoba, sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior, una lesión que lo obligó a pasar por el quirófano en la Clínica Trinidad de San Isidro y afrontar un extenso proceso de recuperación.
La lesión lo mantuvo varios meses alejado de la competencia, pero su compromiso y perseverancia le permitieron volver a ponerse a punto para recuperar terreno en la Cuarta División, sumar continuidad y volver a mostrarse como una opción importante dentro de la estructura juvenil azulgrana.
Su debut en Reserva llega además en un contexto muy particular. Rivao transita su último año en el fútbol juvenil, un período clave para todo futbolista de inferiores, donde cada entrenamiento, cada convocatoria y cada partido adquieren un valor determinante pensando en el futuro.
El objetivo es claro: ganarse un lugar estable en la División Reserva y demostrar que está preparado para pelear por su primer contrato profesional, el gran anhelo de cualquier juvenil que atraviesa la etapa final de formación.
Por eso, más allá de los minutos sumados frente a Sarmiento en Junín, el estreno de Tiago Rivao representa un paso importante dentro de un año que aparece como decisivo en su carrera. Después de sobreponerse a una lesión compleja y volver a competir, el juvenil azulgrana sabe que cada oportunidad cuenta y que el desafío recién empieza.



