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NICOLÁS LOSAVIO: LA PELOTA, LA DISCIPLINA Y UN SUEÑO MUNDIAL

Será el abanderado de San Lorenzo en la Copa Mundial SUB-15

(Por Cristian Paladino) – La pelota ocupa buena parte de sus días, pero la preparación de Nicolás Losavio también tiene lugar fuera de la cancha. A los 15 años, el volante creativo y capitán de la Octava División de San Lorenzo combina los entrenamientos con la práctica de kickboxing, una actividad que disfruta y que lo ayuda a fortalecer la disciplina y la concentración. Entre el fútbol, sus amigos y el aprendizaje cotidiano, empieza a darle forma a un sueño que ahora lo llevará a vestir la camiseta argentina en Azerbaiyán.

El juvenil de la categoría 2011 fue convocado por el profesor Adrián Gallará para integrar la Selección Nacional Sub-15 que participará de la Copa Mundial y Festival, entre el 22 y el 30 de octubre. Una oportunidad que recibe con entusiasmo y con un deseo concreto: disfrutar la experiencia, seguir aprendiendo y aportar al equipo.

En San Lorenzo, le gusta pedir la pelota, asistir y participar en la construcción del juego. Llevar la cinta de capitán también le enseñó a escuchar y acompañar a sus compañeros. En Ezeiza, esa formación suma nuevas exigencias, otros vínculos y la emoción de entrenarse con los colores del país. Nicolás reconoce el trabajo de sus entrenadores y habla de su crecimiento con la naturalidad de quien sabe que todavía tiene mucho por descubrir.
Su historia familiar guarda, además, un lazo especial con la memoria azulgrana: el Lobo Fischer era su tío abuelo. Los dos nacieron en Oberá y encontraron en San Lorenzo un lugar para desarrollar su pasión por el fútbol. Para Nicolás, ese parentesco es motivo de orgullo y parte de una historia que lo acompaña mientras construye su propio recorrido.

En diálogo con Semillero Azulgrana, Losavio cuenta cómo recibió la convocatoria, qué le pide el entrenador y cómo maneja la ansiedad antes del viaje. Habla de fútbol, de su familia y de los momentos con sus amigos. Detrás del jugador que se prepara para una competencia internacional aparece un chico de 15 años con ganas de vivir aquello que imaginó desde pequeño.

—¿Con qué expectativas esperás el Mundial Sub-15?

—Con mucha ilusión y ganas de que empiece. Desde chico soñaba con jugar un Mundial con la camiseta de Argentina. Quiero disfrutar esta oportunidad, aprender y dar lo mejor de mí para ayudar al equipo a llegar lo más lejos posible.

—¿Cómo tomás este desafío internacional y cómo manejás la ansiedad?

—Estoy muy contento y sé que tengo que prepararme bien. Trato de estar tranquilo y pensar en cada entrenamiento. Hay ansiedad porque tengo muchas ganas de jugar, pero cuando entro a la cancha me concentro en la pelota y en disfrutar.

—¿Cómo recibiste la noticia de la convocatoria y qué fue lo primero que sentiste?

—Fue una alegría enorme. Lo primero que pensé fue en mi familia y en toda la gente que me acompañó desde que empecé a jugar. Me dio mucho orgullo y muchas ganas de aprovechar esta oportunidad. Es algo que siempre soñé.

—¿Cómo estás viviendo los entrenamientos en Ezeiza y qué significa ponerte la camiseta de la Selección?

—Los entrenamientos son intensos y hay que estar concentrado todo el tiempo. Aprendo mucho de los profes y de mis compañeros. Entrar al predio de Ezeiza es especial, y ponerme la camiseta de Argentina me da todavía más ganas de entrenar y mejorar.

—¿Cómo es el grupo de la Sub-15 y qué te pide Adrián Gallará dentro de la cancha?

—Hay un grupo muy lindo, con buenos jugadores y buenos compañeros. Todos queremos hacer las cosas bien y ayudarnos. El profe me pide que participe, que pida la pelota y que trate de crear jugadas. También que ayude a recuperarla cuando la tiene el rival.

—¿Qué balance hacés de este 2026 con la Octava División de San Lorenzo?

—Fue un año en el que trabajamos mucho y aprendimos un montón. Tuvimos momentos buenos y otros en los que nos tocó mejorar. En lo personal, siento que crecí y les agradezco a los técnicos por todo lo que me enseñaron y por acompañarme. Todavía tengo mucho por aprender.

—¿Qué significa para vos ser capitán y uno de los referentes del equipo?

—Es un orgullo que me toque llevar la cinta. Trato de ayudar a mis compañeros, escucharlos y aportar lo mejor de mí. Tenemos un buen grupo y también aprendo de ellos. Lo más importante es que estemos unidos y tiremos todos para el mismo lado.

—¿Cómo te definís como jugador?

—Me gusta tener la pelota, participar y hacer jugar al equipo. Juego de enganche y disfruto dar una asistencia, crear una situación o llegar al gol. También me gusta pedirla en los momentos difíciles. Sé que tengo muchas cosas para mejorar y trato de trabajarlas en los entrenamientos.

—Tu historia familiar tiene un vínculo muy especial con San Lorenzo. ¿Qué parentesco tenés con el Lobo Fischer?

—El Lobo era mi tío abuelo, por parte de mi abuela, que es de la familia Fischer. Me da mucho orgullo porque dejó una historia muy importante en San Lorenzo. Además, los dos somos de Oberá. Es muy lindo poder hacer mi camino en el mismo club donde jugó él.

—¿Qué significa para vos vestir la camiseta de San Lorenzo?

—Me da mucho orgullo. Es un club con mucha historia y una hinchada que vive el fútbol con mucha pasión. Acá tengo la oportunidad de aprender y crecer como jugador. Estoy agradecido y trato de dar lo mejor cada vez que me pongo esta camiseta.

—Fuera del fútbol, ¿qué cosas disfrutás hacer y cómo te ayudan en tu día a día?

—Me gusta hacer kickboxing. Lo disfruto y me ayuda a concentrarme y a ser disciplinado. También me gusta estar con mis amigos, divertirnos y compartir tiempo con ellos. Esos momentos me sirven para despejarme y estar bien cuando me toca entrenar o jugar.

—¿Con qué jugador de la Selección Argentina te sentís identificado?

—Con Nico Paz, por la posición en la que juega y por algunas características físicas. Me gusta cómo se mueve, cómo encuentra espacios y cómo participa en las jugadas. Trato de mirarlo y aprender cosas que me puedan servir, pero también quiero ir encontrando mi propia forma de jugar.

Nicolás habla del Mundial con entusiasmo y vuelve, una y otra vez, a la idea de aprender. Antes del viaje quedan entrenamientos, indicaciones por escuchar y detalles por mejorar. Después llegará la experiencia de representar al país, compartir con sus compañeros y medirse con chicos de otras partes del mundo. Para este juvenil de San Lorenzo, la convocatoria ya tiene un valor que trasciende la cancha: es una alegría propia y también de quienes lo acompañaron hasta acá.

Cristian Paladino

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