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EL PROYECTO DE ESCUELAS DE FÚTBOL DE MARIO RIZZI CRUZA FRONTERAS Y DESEMBARCA EN COLOMBIA

(Por Cristian Paladino) – Hay decisiones institucionales que se anuncian como proyectos y otras que, con el tiempo, se convierten en hitos. Lo que comenzó a principios de 2024 como una iniciativa ambiciosa hoy es una realidad que atraviesa el mapa argentino y cruza fronteras: el proyecto de escuelas de fútbol de San Lorenzo de Almagro ya cuenta con 30 sedes en distintos puntos del país y acaba de dar un salto histórico con la inauguración de su primera escuela internacional en Bogotá, Colombia.

No es un dato más. Es un punto de partida. Es una declaración de identidad.

UNA IDEA QUE MARCÓ EL RUMBO:

El ideólogo de esta expansión es Mario Rizzi, ex delantero y gloria azulgrana, un hombre que conoce como pocos el ADN del club y que hoy, desde su rol institucional, transformó su experiencia en visión estratégica.

Rizzi no sólo fue un referente dentro del campo de juego; también supo construir una mirada integral del fútbol, vinculada al ascenso y al desarrollo formativo. Como asesor, su palabra tiene sustento y su capacidad de gestión empieza a dejar huella. Este proyecto lleva su impronta: planificación, territorialidad y sentido de pertenencia.

Lo que parecía una apuesta fuerte en tiempos complejos terminó consolidándose como una política estructural. Porque no se trata solamente de abrir escuelas; se trata de expandir los colores, la cultura y la identidad de San Lorenzo a cada rincón donde haya un chico con una pelota y un sueño.

5150 HISTORIAS QUE LATEN EN AZULGRANA:

Hoy son 5150 chicos los que visten la camiseta de San Lorenzo en todo el país gracias a este programa. No es una cifra fría: son 5150 familias, 5150 ilusiones y 5150 oportunidades.

El proyecto está directamente ligado a la captación de talentos, un trabajo que se realiza en cada sede de manera gratuita, democratizando el acceso y permitiendo que el talento prevalezca por sobre cualquier condición económica. En esa tarea clave se destaca la labor del Prof. Alfredo Alonso, responsable del seguimiento y evaluación en el territorio, y la próxima incorporación de Rubén Rossi, el inolvidable “Yaya”, otro ex delantero azulgrana con años de experiencia en el fútbol formativo del Ciclón.

La presencia de figuras con historia en el club no es casual: legitima el proceso, fortalece la estructura y transmite un mensaje claro. Aquí no se improvisa. Aquí se construye.

BOGOTÁ: LA PUERTA A UN MERCADO ESTRATÉGICO

La reciente inauguración de la escuela en Bogotá representa mucho más que una expansión geográfica. Colombia es una cantera natural de futbolistas que históricamente han nutrido a clubes de Argentina y de toda Latinoamérica. Insertarse en ese mercado no sólo implica presencia institucional, sino también una oportunidad concreta de potenciar el trabajo de captación internacional.

Este paso le abre a San Lorenzo una plataforma estratégica para detectar talentos en una plaza que produce jugadores de jerarquía y proyección profesional. Es un movimiento inteligente: sembrar donde el talento florece y ofrecer una estructura formativa con identidad y metodología propia.

Es, en definitiva, pensar el club con mentalidad global.

 

SAN JUAN Y EL RECONOCIMIENTO OFICIAL:

En el plano local, otro avance significativo se dio en San Juan, donde, luego de dos años de trabajo sostenido, la escuela de San Lorenzo fue habilitada para participar en ligas oficiales. El reconocimiento no es menor: implica validación deportiva, institucional y organizativa.

Es la confirmación de que el proyecto no es una acción aislada, sino un modelo que cumple estándares y se consolida en cada región donde desembarca.

 

FORMACIÓN, IDENTIDAD Y RECURSOS PARA EL CLUB:

El surgimiento de estas escuelas no sólo fortalece la base futbolística, sino que también genera recursos económicos para el club. En un contexto donde la sustentabilidad es clave, el proyecto combina desarrollo formativo con una estructura que aporta ingresos genuinos, diversificando las fuentes de financiamiento y potenciando el crecimiento institucional.

Es una ecuación virtuosa: más chicos formados, más presencia territorial, más identidad expandida y más recursos para reinvertir en infraestructura y desarrollo.

 

UN ANTES Y UN DESPÚES

Históricamente, este programa ya puede ser considerado un punto de inflexión. Porque no se trata sólo de números o de sedes inauguradas. Se trata de una visión que entendió que el futuro se construye ampliando la base, profesionalizando la captación y llevando la bandera azulgrana más allá de sus límites tradicionales.

Mario Rizzi supo interpretar el momento y convertir una idea en una estructura concreta que hoy impacta en miles de familias. Con 30 escuelas activas, 5150 chicos formándose y una puerta abierta en Bogotá, San Lorenzo no sólo está creciendo: está marcando un camino.

El Ciclón no espera que el talento llegue. Sale a buscarlo. Y lo hace con identidad, planificación y convicción.

En tiempos donde el fútbol exige estrategia y proyección, este proyecto no es una promesa: es una realidad que ya dejó su marca y que, sin dudas, recién empieza a escribir su historia más ambiciosa.

Cristian Paladino

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